Los violentos y sensuales cuentos de Perrault

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Ilustración de Caperucita Roja por Gustave Doré

Charles Perrault (1628-1703) se hizo célebre por recoger antiguos relatos de la tradición popular francesa y adaptarlos a los gustos refinados de la corte de Luis XIV. Para lograrlo, tuvo que suavizar la crudeza de las versiones originales, cuyo contenido era especialmente violento, escatológico y sexual (a diferencia de los hermanos Grimm, que, en sus cuentos, fueron más fieles a las tradiciones populares alemanas en las que se basaban).

Además, Perrault añadió a las historias algún toque de humor (como, por ejemplo, cuando la reina ogresa de La bella durmiente del bosque quiere comerse a la princesa Aurora “en salsa Robert”) y también unas moralejas al final de cada cuento.

Pero, a pesar de los retoques, los cuentos de Perrault estaban basados en historias realmente espeluznantes de asesinos en serie, canibalismo, castigos inhumanos e infanticidios. Además, el escritor conservó algunos elementos poco decorosos e, incluso, escandalosos (como el incesto), que, en ocasiones, eran reforzados en las moralejas. Y es que las narraciones adaptadas por Perrault no pertenecían a la literatura infantil sino a la literatura oral de los sencillos campesinos franceses, que recogían en estos duros relatos los miedos y necesidades de su época.

En la tradición popular, por ejemplo, Caperucita llegaba a beber la sangre de la abuela y a comer trozos de su carne, engañada por el lobo. Perrault eliminó el canibalismo pero mantuvo las connotaciones sexuales de la historia:

Caperucita Roja se desvistió y se metió en la cama. Allí se sorprendió mucho de ver cómo resultaba ser su abuela sin ropa

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El psiquiátrico abandonado de Pittsburgh

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En la década de 1840, Dorothea Dix, una activista que luchaba por los derechos de los enfermos mentales, inició una cruzada en favor de la mejora de las condiciones de vida de los dementes. A partir de 1859, Dorothea se implicó personalmente en la construcción de un impresionante psiquiátrico situado a las afueras de Pittsburgh, en una bella colina arbolada con vistas al río Ohio. En honor al abuelo de la reformadora social, este centro recibió el nombre de Dixmont State Hospital.

Durante 125 años este asilo de dementes estuvo en funcionamiento. Pero los problemas financieros que padecía la institución hicieron que cerrase definitivamente en 1984.

A partir de entonces, el psiquiátrico fue invadido por algunos exploradores que querían captar con sus cámaras imágenes de las impresionantes y decrépitas estancias y de la galería de túneles que recorren el subsuelo. También han sentido curiosidad por este lugar una serie de magufos, deseosos de descubrir fenómenos paranormales; muchos vándalos, que fueron deteriorando el ya de por sí estado ruinoso de la edificación; adolescentes que querían demostrar su valor y algunos directores de cine, que encontraron en el Dixmont un inmejorable decorado para filmar sus películas de terror de serie B.

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Charles Dickens y la Navidad

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Scrooge y el espíritu de las Navidades presentes. Ilustración de Jhon Leech

Durante siglos, gentes de todo el mundo han celebrado fiestas de invierno. Los escandinavos, cada solsticio de invierno, celebraban los festejos de Yule y los romanos, a partir del 17 de diciembre, disfrutaban del Festival de Saturnalia, en honor a Saturno, el dios de la agricultura y las cosechas. Durante cuatro días, los romanos vivían una fiesta de alegría y generosidad, en la que se suspendían la guerra y la ejecución de criminales; se visitaba a los parientes, intercambiándose regalos (fruta, nueces, velas de cera de abeja y pequeñas figuritas hechas de terracota) y se daban suntuosos banquetes

Con la aparición del cristianismo, las costumbres paganas se mezclaron con las cristianas en la celebración de la Navidad. Una de esas antiguas costumbres era la de adornar las casas con plantas de hojas perennes, como muérdago, hiedra y acebo, para protegerse de los malos espíritus y alentar el retorno de la primavera.

Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XIX, la celebración de la Navidad en Inglaterra se encontraba en claro declive. Los puritanos ingleses, durante los siglos XVI y XVII, habían despreciado estas fiestas por considerarlas una celebración salvaje en honor a Saturno y, después, un festejo mundano de los católicos (“trampas de los papistas”). Incluso, en 1647, los gobernantes puritanos ingleses prohibieron la celebración de la Navidad. El pueblo se rebeló y logró su restauración en 1660, aunque muchos clérigos rechazaban la Navidad utilizando argumentos puritanos. También, en la América colonial, los puritanos de Nueva Inglaterra prohibieron estas fiestas en Boston, de 1659 a 1681.

Pero, a mediados del siglo XIX, comenzaron a revitalizarse las tradiciones navideñas. El príncipe Alberto -marido de la reina Victoria- trajo a Inglaterra la costumbre de su Alemania natal de decorar un árbol y ciertos autores victorianos fueron plasmando en sus obras una visión romántica de la Navidad. Sin duda, el más destacable de todos ellos fue Charles Dickens y su novela Canción de Navidad o Un cuento de Navidad (A Christmas Carol).

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El 4º Conde de Sandwich y sus emparedados

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Un curioso personaje británico fue John Montagu, 4º Conde de Sandwich (1718-1792), a quien se debe el nombre del emparedado (sándwich). Al parecer, el Conde, para no interrumpir sus largas horas de trabajo, pedía a sus criados que le llevaran a su despacho lonchas de carne salada de ternera entre dos rebanadas de pan tostado y así evitar la típica cena tradicional inglesa.

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Manifiesto: “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”

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Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

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Envenenadoras victorianas

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Celebración de un juicio en la época victoriana

La sociedad británica victoriana educaba a la mujer para reprimir sus instintos y adecuar su conducta a un rígido código moral basado en la represión de las pasiones, los prejuicios sociales y el mundo de la apariencia. Por ese motivo, era difícil concebir que las mujeres pudieran ser autoras de los delitos y albergar impulsos homicidas e, incluso, encontrar placer en el crimen.

El veneno era el arma más común empleada por las mujeres por tratarse de un método que no requería fuerza física y porque la compra de venenos, como la estricnina y el arsénico, era relativamente fácil. Muchas personas utilizaban el arsénico para matar a las ratas o a las moscas y, algunas mujeres también lo empleaban como producto de belleza, para mejorar la suavidad de la piel. De manera que nadie se extrañaba de que una mujer entrase en una farmacia pidiendo este veneno. Sólo tenía que firmar en un libro (el Poison book), que por ley debía encontrarse en todas las farmacias para registrar qué venenos se habían vendido.

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Etiqueta de una botella de estricnina del siglo XIX

Los móviles que, generalmente, impulsaban a la mujer a matar eran económicos. En la época victoriana se incrementaron notablemente el número se seguros de vida y su cobro se convirtió en un buen motivo para acabar con la vida del asegurado. No obstante, también podía actuarse por otros motivos como la venganza, los celos, para evitar escándalos o, incluso, para escapar de las rígidas normas de unos padres o de un marido muy estrictos.

Tres célebres envenenadoras de la época victoriana fueron Adelaide Bartlett, Madeleine Smith y Christiana Edmunds, conocida como “la envenenadora de la crema de chocolate”. Estas mujeres asesinaron con cloroformo líquido, arsénico y estricnina, respectivamente.
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El castillo abandonado de Mesen

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Cerca del pequeño pueblo de Lede (Bélgica) se encuentra el Castillo de Mesen, abandonado desde hace cuarenta años. Oculto en un enorme parque de siete hectáreas y media, no existen en él grandes muestras de vandalismo pero, con el tiempo, la exuberante naturaleza que lo rodea ha ido invadiéndolo y deteriorándolo.

Su exploración no es fácil. El interior es muy peligroso: la madera se ha podrido, muchos techos y tejados se han derrumbado y el hormigón comienza a desmoronarse. Además, para acceder hasta el castillo, al parecer, hay que trepar los altos muros que rodean el parque. Sin embargo, algunos fotógrafos lo han logrado y han captado en impactantes imágenes  la majestuosidad y belleza que tuvo en otros tiempos y que aún puede apreciarse.

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El blog se toma un forzado descanso

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No, las ovejas no están en el Caribe, todo lo contrario, tienen mucho trabajo por delante.

Últimamente nos es imposible encontrar un hueco para escribir en el blog y no sabéis cómo nos gustaría poder hacerlo. Para nosotros compartir historias que os puedan resultar de interés es muy gratificante, pero, a veces, el día a día es más complicado de lo que uno quisiera.

Este mes vamos a seguir muy liados con el trabajo pero esperamos poder volver a publicar con regularidad a partir de noviembre.

Un saludo muy afectuoso para tod@s :)

Las galerías subterráneas del 5º Duque de Portland

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Galería subterránea de Welbeck Abbey

Uno de los personajes más excéntricos y curiosos de la nobleza británica fue John William Cavendish-Scott-Bentinck, 5º Duque de Portland (1800-1879). Dedicó casi 20 años de su vida a ampliar su residencia, Welbeck Abbey, tanto en la superficie como en el subsuelo, construyendo un complejo sistema de túneles, de unos 24 kilómetros de longitud, que conectaban con enormes estancias, en las que vivía en absoluta soledad.

Se decía en la época, para explicar su aislamiento, que enfermó de lepra y su piel resultaba repulsiva. También se creía que, al ser rechazado por la única mujer que amó, la cantante de ópera Adelaide Kemble, se convirtió en una persona amargada, misógina e introvertida.

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Kurioseando por los blogs

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Recientemente Kurioso nos propuso participar en una interesante entrada que estaba elaborando. Se trataba de mostrar el lugar en el que varios bloggers cocinábamos nuestros posts y responder, además, a un cuestionario.

El post de Kurioso es realmente fantástico y os recomiendo que os paséis por su blog si queréis cotillear sobre dónde escriben algunos de los bloggers más consagrados (nos sentimos abrumados de estar incluidos en ese grupo al que decididamente no pertenecemos)  o, incluso, qué aspecto tienen ;)

Nosotros no nos hemos atrevido a “dar la cara” pero sí queremos que conozcáis nuestra cocina :)