sábado, 6 de octubre de 2007

60 años bajo el hielo de Islandia

 

El 26 de mayo de 1941 el bombardero británico de la Segunda Guerra Mundial Fairey Battle P2330 se estrelló contra un glaciar de Islandia poco después de despegar.

El avión quedó sepultado en un banco de nieve de tres o cuatro metros de profundidad en un glaciar sin nombre, situado en uno de los rincones más inhóspitos de Islandia, a menos de 60 millas náuticas del Círculo Polar Ártico.

Los cuatro militares que ocupaban el bombardero murieron en el siniestro: un oficial de vuelo neozelandés llamado Arthur Round (26 años) y tres aviadores británicos, el sargento de vuelo Keith Garret (22 años), el sargento de vuelo Reginald Hopkins (21 años) y el piloto oficial Henry Talbot (24 años).

Los restos del avión y de los tripulantes estuvieron enterrados en el glaciar durante casi 60 años. Un caluroso verano en Islandia hizo que estos restos comenzasen a emerger del hielo, que había descendido tres metros desde la primavera. Algunos de los objetos sepultados durante décadas en el hielo fueron encontrados por una expedición en perfecto estado de conservación.


En la mañana del 26 de mayo de 1941, el avión salió con una fuerte niebla desde una pista de aterrizaje en Melgerdi para dirigirse a Kaldadames. Fue visto haciendo círculos esperando que se disipara la niebla. A menos de 28 millas del inicio de su viaje algo falló en el aparato y se produjo el siniestro. Otro avión salió en su búsqueda y pasó más de 11 horas intentando localizar el bombardero, un avión que en la época se consideraba obsoleto y estaba restringido principalmente a reconocimiento marítimo.


La brigada 146 de Infantería lo encontró dos días después. El lugar del impacto, a 3000 pies de altura, era tan peligroso que cuando un equipo consiguió, una semana más tarde, alcanzar la cima, sólo pudieron oficiar un servicio religioso y colocar apresuradamente una pequeña cruz de madera.

Hordur Geirsson, historiador islandés y conservador del Museo Akureyri, oyó de niño el relato del suceso de un operador de cine local, que había servido como traductor militar durante la guerra. La historia del accidente le dejó fuertemente impresionado y decidió investigar para conseguir localizar el avión siniestrado.

Pasados los años, un amigo visitó los archivos públicos y encontró el informe original de la investigación del accidente que daba una localización exacta del mismo. Casualmente, se produjo en Islandia el verano más cálido en 30 años por lo que el nivel del hielo descendió unos tres o cuatro metros en el glaciar donde sucedió la catástrofe aérea y los restos del aparato y de los militares comenzaron a emerger del hielo.

La expedición para recuperar los restos del accidente estuvo formada por Hordur Geirsson; Nick Barr, oficial de la RAF, que lideró un equipo de rescate de montaña integrado por seis oficiales; rescatistas y guardacostas islandeses.



Cuando finalmente lograron llegar al lugar del accidente, encontraron miles de partes del avión esparcidas sobre una amplia área. Pudieron comprobar que el fuego había engullido al avión después del impacto. La expedición tuvo que soportar temperaturas extremas por debajo de la congelación. También se produjeron dos explosiones misteriosas que hicieron estremecer el glaciar y que pudieron ser causadas por el aire atrapado en el hielo. El líder del equipo de rescate de montaña de la RAF, Nick Barr, dijo:
Estábamos a merced del glaciar [...] las condiciones meteorológicas fueron de mal en peor. Cuando las explosiones mecieron el glaciar muchos de nosotros pensamos que era una bomba.

La expedición se mostró emocionada y entristecida por sus hallazgos, algunos de los cuales se encontraban notablemente conservados a pesar de haber sido sepultados en el hielo durante más de medio siglo.
La descolorida guerrera azul de la RAF de Garret todavía conservaba la insignia de operador radiotelegrafista y las rayas de sargento. Había munición, betún para zapatos, una cartera, dos cepillos de dientes, un par de botas de aviador, una maquinilla de afeitar, latas de carne, dos ametralladoras Browning y numerosos restos fragmentados de los cuatro jóvenes.

El líder del escuadrón dijo:
Cuando encontramos el lugar del siniestro, en un principio, nos sentimos eufóricos, pero más tarde nos conmovió ver la devastación que había a nuestro alrededor. Cuatro jóvenes habían perdido sus vidas y nuestra euforia desapareció.


En la imagen aparecen las fotografías de Reginald Hopkins (a la izquierda) y Keith Garret (a la derecha). También podemos ver diferentes objetos recuperados, entre los que se encontraba un reloj suizo, que el padre del piloto Arthur Round le regaló por su cumpleaños y en el que aparecía la siguiente inscripción: A. ROUND FROM DAD 14-2-34. Este reloj se encontraba gravemente dañado, no tenía manecillas ni esfera, testimonio del fuerte impacto que rompió al bombardero y sus ocupantes en mil pedazos.

Un ala y el tren de aterrizaje se localizaron a 50 metros al norte del principal punto del impacto. En otro lugar, 30 metros al norte, apareció el motor (un Rolls Royce Merlin de 1.030hp) y una parte de la hélice.




Principal punto del impacto


Ametralladora del bombardero

Geirsson estimó que la recuperación de la totalidad de las piezas del bombardero y de los restos mortales se realizaría en unos 10 años. Sin embargo, tras cinco años de actividad se recuperó prácticamente todo.

Los restos de los aviadores fueron enterrados en Reykjavik en el cementerio Fossvogur Commonwealth en un funeral en el que asistieron los familiares de los cuatro jóvenes militares.

Enlaces: telegraph, BBC, mysite.orange, oca.269squadron.

6 comentarios:

  1. Hola gente, espero no esten enojados conmigo, ahora me voy a poner a subir las images a otros host asi no los jodo
    Les mando un abraso desde Argentina
    chau

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  2. Pues nada, nanomoko, no hay problema siempre que nos cites, nos resumas y no nos copies literalmente ;)

    Por cierto ¿nos miras por un agujerito? acabo de enviar el post

    Un abrazo desde España

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  3. 60 años bajo el hielo de Islandia...

    "El 26 de mayo de 1941 el bombardero británico de la Segunda Guerra Mundial Fairey Battle P2330 se estrelló contra un glaciar de Islandia poco después de despegar. El avión quedó sepultado en un banco de nieve de tres o cuatro metros de profu...

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  4. Me gusta la pagina y he visto alguna cosas interesantes PERO ese avion no se descubrio del hielo por casualidad como aparece escrito sino por la brutal velocidad que lleva el cambio climatico.Esta informacion es un dato mas que sumar asu corroboracion.

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  5. Impresionantes, testigos mudos de la historia, 60 años bajo el hielo. Felicidades por el artículo.

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  6. Son fascinantes este tipo de webs, felicitaciones.

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