Archivo de la Categoría 'Curiosidades'

Las otras versiones de la Cenicienta

Uno de los cuentos infantiles más conocidos y antiguos es, sin duda, la Cenicienta. Se trata de la historia de una joven bella y humilde que, como recompensa por su abnegación y bondad, logró casarse con un miembro de la realeza o un rico mercader que la rescató de un ambiente hostil.

La versión más popular y amable es la de Perrault, que eliminó todos los componentes violentos o sexuales del relato. Sin embargo, hay otras muchas versiones (al parecer, casi setecientas) que proceden de todos los rincones del mundo. La más antigua pudo aparecer en Persia, pasó después a Egipto y, más tarde, a Grecia, Roma y al resto de Europa.

En casi todas las versiones se mantienen una serie de elementos comunes, pero también se introducen cambios importantes, según las costumbres de la época y el lugar.

Por ejemplo, la Cenicienta italiana no es buena ni paciente sino que se convierte en una despiadada asesina que rompe el cuello de su madrastra y, pese a todo, recibe su recompensa. La Cenicienta egipcia no es tan casta y recatada como las europeas, su belleza la hace tener muchos amantes y, finalmente, logra convertirse en la concubina del faraón. La hindú es pudorosa pero constantemente es asediada por varones lujuriosos que desean poseerla.

Por otra parte, algunas  versiones mantienen la salvaje mutilación (que elimina Perrault) de los dedos de los pies y los talones para conseguir calzarse el zapato y poder casarse con el hombre poderoso; otras versiones juegan con el tema del incesto: la cenicienta tiene que huir de su hogar para evitar convertirse en la amante del padre o del hermano; y otras, introducen la primitiva costumbre del canibalismo: en la Cenicienta rusa, aparece una bruja caníbal devoradora de niños y, en otras versiones, las hermanas mayores de Cenicienta, celosas de las atenciones que la madre tiene con ella, matan a su progenitora y se la comen.

Vamos a ver algunas de estas versiones: las Cenicientas egipcia, china, hindú, italiana, escocesa, rusa, francesa y alemana.

Continuar leyendo ‘Las otras versiones de la Cenicienta’

Ruth Wakefield, la inventora de las “cookies” de chocolate

Las famosas cookies con chispas de chocolate, tan tradicionales en la gastronomía norteamericana, fueron inventadas en el año 1933 por Ruth Graves Wakefield. Como sucede en algunas ocasiones, el invento fue fruto de la casualidad.

En 1930, Kenneth y Ruth Wakefield compraron una bonita casa estilo Cape Cod, construida en 1709, en Whitman, Massachusetts (imagen inferior). Su intención era  convertirla en un hostal-restaurante de carretera destinado a acoger a las personas que viajasen de Boston y New Bedford. Su negocio, al que el matrimonio llamó Toll House Inn, fue todo un éxito y, en poco tiempo, lograron que la sabrosa cocina de Ruth se hiciera muy famosa en Estados Unidos.

Toll House Inn

La popularidad del albergue no sólo se debió a su comida casera sino a la costumbre de dar a los comensales una ración entera de uno de los platos para llevar a casa y una porción de sus galletas para el postre. Muchas celebridades de la época acudieron al restaurante como, el entonces senador de Massachusetts, John F. Kennedy, Bette Davis, Eleanor Roosevelt y leyendas del boxeo, como Rocky Marciano.

Continuar leyendo ‘Ruth Wakefield, la inventora de las “cookies” de chocolate’

Los violentos y sensuales cuentos de Perrault

lecturas-02-caperucita.jpg

Ilustración de Caperucita Roja por Gustave Doré

Charles Perrault (1628-1703) se hizo célebre por recoger antiguos relatos de la tradición popular francesa y adaptarlos a los gustos refinados de la corte de Luis XIV. Para lograrlo, tuvo que suavizar la crudeza de las versiones originales, cuyo contenido era especialmente violento, escatológico y sexual (a diferencia de los hermanos Grimm, que, en sus cuentos, fueron más fieles a las tradiciones populares alemanas en las que se basaban).

Además, Perrault añadió a las historias algún toque de humor (como, por ejemplo, cuando la reina ogresa de La bella durmiente del bosque quiere comerse a la princesa Aurora “en salsa Robert”) y también unas moralejas al final de cada cuento.

Pero, a pesar de los retoques, los cuentos de Perrault estaban basados en historias realmente espeluznantes de asesinos en serie, canibalismo, castigos inhumanos e infanticidios. Además, el escritor conservó algunos elementos poco decorosos e, incluso, escandalosos (como el incesto), que, en ocasiones, eran reforzados en las moralejas. Y es que las narraciones adaptadas por Perrault no pertenecían a la literatura infantil sino a la literatura oral de los sencillos campesinos franceses, que recogían en estos duros relatos los miedos y necesidades de su época.

En la tradición popular, por ejemplo, Caperucita llegaba a beber la sangre de la abuela y a comer trozos de su carne, engañada por el lobo. Perrault eliminó el canibalismo pero mantuvo las connotaciones sexuales de la historia:

Caperucita Roja se desvistió y se metió en la cama. Allí se sorprendió mucho de ver cómo resultaba ser su abuela sin ropa

Continuar leyendo ‘Los violentos y sensuales cuentos de Perrault’

El psiquiátrico abandonado de Pittsburgh

0000003397.jpg

En la década de 1840, Dorothea Dix, una activista que luchaba por los derechos de los enfermos mentales, inició una cruzada en favor de la mejora de las condiciones de vida de los dementes. A partir de 1859, Dorothea se implicó personalmente en la construcción de un impresionante psiquiátrico situado a las afueras de Pittsburgh, en una bella colina arbolada con vistas al río Ohio. En honor al abuelo de la reformadora social, este centro recibió el nombre de Dixmont State Hospital.

Durante 125 años este asilo de dementes estuvo en funcionamiento. Pero los problemas financieros que padecía la institución hicieron que cerrase definitivamente en 1984.

A partir de entonces, el psiquiátrico fue invadido por algunos exploradores que querían captar con sus cámaras imágenes de las impresionantes y decrépitas estancias y de la galería de túneles que recorren el subsuelo. También han sentido curiosidad por este lugar una serie de magufos, deseosos de descubrir fenómenos paranormales; muchos vándalos, que fueron deteriorando el ya de por sí estado ruinoso de la edificación; adolescentes que querían demostrar su valor y algunos directores de cine, que encontraron en el Dixmont un inmejorable decorado para filmar sus películas de terror de serie B.
Continuar leyendo ‘El psiquiátrico abandonado de Pittsburgh’

Charles Dickens y la Navidad

373px-scrooges_third_visitor-john_leech1843.jpg

Scrooge y el espíritu de las Navidades presentes. Ilustración de Jhon Leech

Durante siglos, gentes de todo el mundo han celebrado fiestas de invierno. Los escandinavos, cada solsticio de invierno, celebraban los festejos de Yule y los romanos, a partir del 17 de diciembre, disfrutaban del Festival de Saturnalia, en honor a Saturno, el dios de la agricultura y las cosechas. Durante cuatro días, los romanos vivían una fiesta de alegría y generosidad, en la que se suspendían la guerra y la ejecución de criminales; se visitaba a los parientes, intercambiándose regalos (fruta, nueces, velas de cera de abeja y pequeñas figuritas hechas de terracota) y se daban suntuosos banquetes

Con la aparición del cristianismo, las costumbres paganas se mezclaron con las cristianas en la celebración de la Navidad. Una de esas antiguas costumbres era la de adornar las casas con plantas de hojas perennes, como muérdago, hiedra y acebo, para protegerse de los malos espíritus y alentar el retorno de la primavera.

Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XIX, la celebración de la Navidad en Inglaterra se encontraba en claro declive. Los puritanos ingleses, durante los siglos XVI y XVII, habían despreciado estas fiestas por considerarlas una celebración salvaje en honor a Saturno y, después, un festejo mundano de los católicos (“trampas de los papistas”). Incluso, en 1647, los gobernantes puritanos ingleses prohibieron la celebración de la Navidad. El pueblo se rebeló y logró su restauración en 1660, aunque muchos clérigos rechazaban la Navidad utilizando argumentos puritanos. También, en la América colonial, los puritanos de Nueva Inglaterra prohibieron estas fiestas en Boston, de 1659 a 1681.

Pero, a mediados del siglo XIX, comenzaron a revitalizarse las tradiciones navideñas. El príncipe Alberto -marido de la reina Victoria- trajo a Inglaterra la costumbre de su Alemania natal de decorar un árbol y ciertos autores victorianos fueron plasmando en sus obras una visión romántica de la Navidad. Sin duda, el más destacable de todos ellos fue Charles Dickens y su novela Canción de Navidad o Un cuento de Navidad (A Christmas Carol).
Continuar leyendo ‘Charles Dickens y la Navidad’

El 4º Conde de Sandwich y sus emparedados

392px-john_montagu_4th_earl_of_sandwich.jpg

Un curioso personaje británico fue John Montagu, 4º Conde de Sandwich (1718-1792), a quien se debe el nombre del emparedado (sándwich). Al parecer, el Conde, para no interrumpir sus largas horas de trabajo, pedía a sus criados que le llevaran a su despacho lonchas de carne salada de ternera entre dos rebanadas de pan tostado y así evitar la típica cena tradicional inglesa.
Continuar leyendo ‘El 4º Conde de Sandwich y sus emparedados’

Envenenadoras victorianas

madeline_smith_trial.jpg

Celebración de un juicio en la época victoriana

La sociedad británica victoriana educaba a la mujer para reprimir sus instintos y adecuar su conducta a un rígido código moral basado en la represión de las pasiones, los prejuicios sociales y el mundo de la apariencia. Por ese motivo, era difícil concebir que las mujeres pudieran ser autoras de los delitos y albergar impulsos homicidas e, incluso, encontrar placer en el crimen.

El veneno era el arma más común empleada por las mujeres por tratarse de un método que no requería fuerza física y porque la compra de venenos, como la estricnina y el arsénico, era relativamente fácil. Muchas personas utilizaban el arsénico para matar a las ratas o a las moscas y, algunas mujeres también lo empleaban como producto de belleza, para mejorar la suavidad de la piel. De manera que nadie se extrañaba de que una mujer entrase en una farmacia pidiendo este veneno. Sólo tenía que firmar en un libro (el Poison book), que por ley debía encontrarse en todas las farmacias para registrar qué venenos se habían vendido.

3455616809_c088994447.jpg

Etiqueta de una botella de estricnina del siglo XIX

Los móviles que, generalmente, impulsaban a la mujer a matar eran económicos. En la época victoriana se incrementaron notablemente el número se seguros de vida y su cobro se convirtió en un buen motivo para acabar con la vida del asegurado. No obstante, también podía actuarse por otros motivos como la venganza, los celos, para evitar escándalos o, incluso, para escapar de las rígidas normas de unos padres o de un marido muy estrictos.

Tres célebres envenenadoras de la época victoriana fueron Adelaide Bartlett, Madeleine Smith y Christiana Edmunds, conocida como “la envenenadora de la crema de chocolate”. Estas mujeres asesinaron con cloroformo líquido, arsénico y estricnina, respectivamente.
Continuar leyendo ‘Envenenadoras victorianas’

El castillo abandonado de Mesen

1800346212_c5d391db15.jpg

Cerca del pequeño pueblo de Lede (Bélgica) se encuentra el Castillo de Mesen, abandonado desde hace cuarenta años. Oculto en un enorme parque de siete hectáreas y media, no existen en él grandes muestras de vandalismo pero, con el tiempo, la exuberante naturaleza que lo rodea ha ido invadiéndolo y deteriorándolo.

Su exploración no es fácil. El interior es muy peligroso: la madera se ha podrido, muchos techos y tejados se han derrumbado y el hormigón comienza a desmoronarse. Además, para acceder hasta el castillo, al parecer, hay que trepar los altos muros que rodean el parque. Sin embargo, algunos fotógrafos lo han logrado y han captado en impactantes imágenes  la majestuosidad y belleza que tuvo en otros tiempos y que aún puede apreciarse.
Continuar leyendo ‘El castillo abandonado de Mesen’

Las galerías subterráneas del 5º Duque de Portland

1917328529_c6123505d7_b.jpg

Galería subterránea de Welbeck Abbey

Uno de los personajes más excéntricos y curiosos de la nobleza británica fue John William Cavendish-Scott-Bentinck, 5º Duque de Portland (1800-1879). Dedicó casi 20 años de su vida a ampliar su residencia, Welbeck Abbey, tanto en la superficie como en el subsuelo, construyendo un complejo sistema de túneles, de unos 24 kilómetros de longitud, que conectaban con enormes estancias, en las que vivía en absoluta soledad.

Se decía en la época, para explicar su aislamiento, que enfermó de lepra y su piel resultaba repulsiva. También se creía que, al ser rechazado por la única mujer que amó, la cantante de ópera Adelaide Kemble, se convirtió en una persona amargada, misógina e introvertida.
Continuar leyendo ‘Las galerías subterráneas del 5º Duque de Portland’

La colección FSA-OWI: imágenes a color de los años 30 y 40

2179930812_e09c5298da_o.jpg

Durante las décadas de los años 30 y 40, un grupo de fotógrafos que trabajaban para la Farm Security Administration (FSA) o para la Office of War Information (OWI), captaron con sus cámaras impresionantes imágenes de la vida cotidiana en los Estados Unidos.

En una época en la que, generalmente, las fotografías se realizaban en blanco y negro, estas imágenes asombran por su colorido y nitidez y nos ofrecen una visión realista de la pobreza en la que vivían muchas familias norteamericanas durante la Gran Depresión. También recogen cómo se movilizaron hombres y mujeres norteamericanos, durante la Segunda Guerra Mundial, prestando todo tipo de servicios patrióticos.
Continuar leyendo ‘La colección FSA-OWI: imágenes a color de los años 30 y 40′