Archivo de Junio, 2008

Muerte en la Escuela salesiana

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En 1925 los Padres salesianos de Don Bosco compraron por 61.000 dólares un edificio en Goshen NY, construido a mediados del siglo XIX, para convertirlo en una escuela católica y un seminario. La vieja mansión se utilizó para los asuntos administrativos y, en 1931, se edificó la escuela-dormitorio.

La noche del 9 de agosto de 1964, un niño de 9 años, Pablo Ramos, vestido con su pijama y descalzo, subió hasta la azotea del edificio en el que se encontraban los dormitorios y se lanzó o fue lanzado al vacío. La altura de la caída, de unos 11 metros, hizo que su muerte fuese instantánea.

El médico local aseguró que se trataba de un trágico accidente. Sin embargo, la policía que investigó el caso no estaba de acuerdo con el informe médico porque consideraba que la distancia del cuerpo del pequeño a la pared del edificio resultaba demasiado grande en el supuesto de que, simplemente, se hubiera caído de la azotea. De la misma opinión era el Doctor Michael Baden, patólogo forense, que examinó el informe original de la autopsia.

Lo cierto es que fue imposible clarificar las causa de la muerte: la poca cooperación del personal del colegio y el incendio que, años más tarde, acabó con el registro de estudiantes se convirtieron en obstáculos insalvables para resolver la misteriosa muerte de Pablo.

Aunque nadie indicase claramente la causa, lo cierto es que a partir de este terrible incidente las inscripciones en la escuela fueron disminuyendo y, finalmente, la escuela salesiana cerró en 1985.

En la actualidad, la mansión, abandonada desde hace 17 años, se encuentra a la espera de ser demolida para construir en su lugar una biblioteca.

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La tragedia de Malbone Street

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Un hombre tiene que ganarse la vida

Con estas palabras Edward Luciano, de 25 años, intentó justificarse ante los periodistas por haber aceptado conducir un tren sin una preparación suficiente y provocar un accidente en el que perecieron unas 100 personas. Luciano sólo había recibido dos horas de entrenamiento cuando lo habitual era una instrucción de sesenta horas.

El 1 de noviembre de 1918, la ciudad de Nueva York vivió el más mortífero accidente de metro de su historia. Unos 100 pasajeros de un Brighton Beach-BRT resultaron muertos y otros 100 heridos cuando un inexperto conductor perdió el control del tren y lo estrelló contra las paredes de un túnel. En aquella época, la mayoría de las personas que vivían en Brooklyn conocían a alguien que iba en el tren el día de la tragedia.

Edward Luciano era despachador de billetes y consiguió el empleo como conductor de la Brooklyn Rapid Transit (BRT) Brighton Beach ese mismo día. La BRT, firmemente antisindical, había despedido tres docenas de trabajadores por actividades sindicales. Como represalia, los conductores se pusieron en huelga el 1 de noviembre de 1918.

La huelga hizo que la empresa, que quería mantener el servicio a toda costa, le diese a Luciano un curso de sólo dos horas. Edward, se encontraba, además, debilitado por una reciente gripe y emocionalmente estaba muy deprimido por la reciente muerte de su hija de tres años la semana anterior, como consecuencia de esa misma enfermedad. Pero necesitaba el dinero y no pudo rechazar el ofrecimiento de la empresa.
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El cementerio de Mount Hope

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El Mount Hope Cemetery de Rochester NY es uno de las más impresionantes cementerios victorianos de Estados Unidos. Está situado entre empinadas colinas y valles creados por un glaciar hace unos 14000 años.

Existen en él muchos lugares abandonados, solitarios y misteriosos, en los que el deterioro no impide apreciar la belleza que tuvieron en otros tiempos. La capilla gótica del cementerio, con sus bellos bancos, su decrépito pero magnífico órgano y su tenebroso sótano, se encuentra aún bien conservada. A pesar de los escombros, los tablones de madera y las telarañas, adentrarse en esta pequeña iglesia victoriana y en el crematorio adyacente resulta fascinante.
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